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CENTRAL SE TOMÓ REVANCHA DE BOCA EN OTRO PARTIDO POLÉMICO

Copa Argentina

En Córdoba y a un año de la discutida final, le ganó 2-1 con goles de José Luis Fernández y Germán Herrera. Benedetto metió el descuento en el final. Los xeneizes le reclamaron al árbitro Loustau un penal y una expulsión. El equipo rosarino pasó a semis y jugará ante Belgrano.

El festejo de los jugadores de Central tras el 2-0 de Germán Herrera. Marcelo Caceres.
El festejo de los jugadores de Central tras el 2-0 de Germán Herrera. Marcelo Caceres.

Central se desahogó. Se tomó revancha un año más tarde. Le alcanzó con una ráfaga en el primer tiempo y con la gran actuación de su arquero, Sebastián Sosa, en la segunda parte. Otra vez hubo jugadas polémicas, otra vez fue un partido parejo y luchado. Pero celebró el equipo rosarino. En Córdoba, le ganó 2-1 a Boca, con un golazo de José Luis Fernández y una arremetida de Germán Herrera para meterse en la semifinal de la Copa Argentina donde lo espera Belgrano. El descuento de Benedetto llegó en la última bola y no le dio chances de esperanzas al equipo de Guillermo.

En el mismo escenario, a 363 días de aquella final que coronó a Boca, la Copa Argentina los volvió a encontrar en un partido de cuartos de final que tuvo una previa interminable. Con la polémica por el arbitraje de Diego Ceballos salpicando hasta estos días. Y un choque que inevitablemente se presentaba como una bisagra para el futuro de ambos.

Guillermo Barros Schelotto sorprendió con el ingreso de Wilmar Barrios en el medio, con Rodrigo Bentancur suelto y Carlitos Tevez como centrodelantero. El plan no funcionó.

Eduardo Coudet, por su parte, especuló hasta último momento con el acompañante de Marco Ruben en el ataque y fue finalmente Germán Herrera, que le ganó la pulseada a Teo. Y le salió bien.

En el arranque, el equipo rosarino salió a presionar en campo ajeno y marcó presencia con sus mediocampistas. Walter Montoya y José Luis Fernández se imponían por las bandas y complicaban a Boca. La primera fue de Villagra, que sacó un remate de pique que obligó a una gran atajada de Sara.

Después del primer cuarto de hora, el equipo de Guillermo se acomodó al partido y fue mejorando. Carlitos Tevez flotó en el frente de ataque y probó desde afuera. Y Pavón, el más peligroso, sacó un derechazo cruzado que se fue pegado al palo.

Cuando el partido se inclinaba para el lado de Boca, llegó la jugada polémica por la mano en el área del defensor Dylan Gissi y la no expulsión de Cristian Villagra. Y ahí se rompió el juego en apenas tres minutos.

El 1-0 de Central llegó con una jugada bárbara de Montoya por derecha, que desbordó, pasó y tiró un buen centro. Y la definición de volea de José Luis Fernández, perfecta para abrir la cuenta.

El equipo de Guillermo ni llegó a acusar el golpe que ya estaba sacando otra vez del medio. Otra vez Montoya, que pateó desde afuera, Sara dio rebote y Germán Herrera la empujó al gol.

Para el segundo tiempo, Boca mandó a la cancha a Darío Benedetto (por Barrios) y salió con todo. De arranque tuvo la chance de descontar pero el buen zurdazo de Jonathan Silva pegó en el poste izquierdo.

Central se refugió demasiado pronto. Esperó muy cerca de Sebastián Sosa, que empezó a crecer y a convertirse en figura. El arquero uruguayo se lució con una atajada a quemarropa de Benedetto a los 16 minutos que podía haber cambiado la historia.

Y a los 22, otra vez Sosa la sacó por arriba  ante un remate fuerte de Bentancur.

La pelota no quería entrar para Boca. Lo tuvo Tevez dos veces de tiro libre, pero el primero dio en el travesaño y el segundo salió muy cerca. No había caso. No era la noche del equipo de Guillermo. El descuento de Benedetto llegó en el último minuto, como un consuelo que no sirvió de nada.

A Central le alcanzó con una ráfaga. Con tener más peso en el área ajena que su rival. Con la buena actuación de su arquero Sosa. Y con la cuota de fortuna que también se necesita en estos partidos parejos, de escaso margen. Esta vez, los errores arbitrales jugaron a su favor. Y un año después, en el mismo escenario de la desazón, pudo tomarse revancha.

Fuente: Clarín